Ambición y sangre: la trágica historia de 10 lugares icónicos abandonados

Hay lugares extraños en el mundo, y estos 10 pertenecen a ese grupo. Son sitios abandonados. Casi todos terminaron en tragedia, pero el tiempo y la historia no los destruyeron del todo: de algún modo siguen en pie y, ya sea por su atmósfera o por la acción de la naturaleza, adquirieron cierta belleza que es irresistible a los ojos de los viajeros.

‘Civitatis’, una plataforma de actividades, excursiones y visitas guiadas en español, hizo una recopilación de los mejores lugares abandonados que hay en el mundo.

Castillo Bannerman

Alejadas del caos de la Gran Manzana, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Nueva York y junto al río Hudson, están las ruinas de un castillo en la isla rocosa de Pollepel. Un sitio solitario donde los estragos del tiempo han hecho su trabajo y varias tragedias impidieron que el proyecto de un empresario se concretara.

De Pollepel, también se cuentan algunas historias de hechicería.

El escocés Francis Bannerman compró la isla en 1900 y mandó a construir un complejo para almacenar material militar. Al morir el empresario, el proyecto se truncó; después hubo una explosión que destruyó parte del edificio y, años después, el ferry que iba y venía a la isla se hundió.

Solamente se permiten visitas guiadas controladas.

Elevador de aguas en Gordejuela

En Tenerife, España, hay un edificio de 1903. El antiguo complejo industrial fue de los primeros alojamientos para trabajadores.

Fue uno de los edificios más innovadores para su época porque ahí se instaló la primera máquina de vapor de la Isla de Tenerife. Con el paso del tiempo, el proyecto no funcionó como se esperaba y tuvo que cerrar.

Ahora, las ruinas del elevador de aguas en Gordejuela, con vista al océano Atlántico, crean un paisaje misterioso y fascinante a la vez. Sorprende que sigan en pie a pesar de las olas que chocan contra sus paredes.

El faro Rubjerg Knude Fyr

En 1899, un faro de 24 metros de altura se construyó en la cima de un acantilado, a 60 metros sobre el nivel del mar. Su función era alumbrar el camino a los barcos durante las tormentas. Pero, al estar entre montañas de arena movedizas, los fuertes vientos provocaron que la arena lo fuera sepultando poco a poco, hasta el punto de que su luz ya no podía verse.

El faro de la isla danesa de Vendsyssel-Thy, al norte de la península de Jutlandia, tuvo que ser abandonado. Posteriormente se convirtió en museo, el cual también fue abandonado y, en 2019, fue trasladado tierra adentro. De no ser así habría estado a punto de caer en muy pocos años. Ahora, ya puede ser visitado por turistas.

Granadilla

En la provincia de Cáceres, en España, Granadilla es una villa amurallada fundada por los árabes en el siglo IX. En 1160 fue conquistada e integrada al Reino de León. Y durante la época franquista fue expropiada con la finalidad de convertirla en una presa, así que tuvo que ser abandonada por sus habitantes. Parte de ella fue hundida pero finalmente se rescató y hoy es considerada un conjunto histórico artístico.

Conserva la belleza de su trazo, sus murallas y castillo pero aún mantiene su atmósfera de pueblo fantasma. Fue incluida en el mapa turístico después de que fuera una de las locaciones de la película ‘Átame’, del director español Pedro Almodóvar.

Kolmanskop

África posee muchos paisajes que son considerados de los más hermosos que el ojo humano puede presenciar, pero también conserva sitios alucinantes.

En Namibia, esto se puede comprobar en la ciudad fantasma de Kolmanskop enterrada en la arena. Se trata de un antiguo poblado minero ocupado por alemanes que buscaban diamantes a principios del siglo XX.

Fue abandonada al agotarse los diamantes, y, ahora, el desierto de Namib se ha apoderado de la ciudad: la arena ha invadido cada rincón de las casas y de los antiguos comercios.

Belchite

Es raro decirlo. Pero las ruinas de Belchite son hermosas; hasta parecen el escenario surrealista de una película con una historia catastrófica. Esto último es verdad: la Guerra Civil española dejó secuelas y daños incalculables en este poblado de la provincia de Zaragoza, en España.

Resulta una sensación extraña pasear entre sus edificios y monumentos casi destruidos y totalmente abandonados después de 1937. Es una visita imperdible para los visitantes de la región de Aragón. Tampoco faltan los recorridos guiados en busca de eventos paranormales porque se dice que ahí, en Belchite, habitan fantasmas.

Cementerio de trenes en el Salar de Uyuni

En el altiplano boliviano, en el departamento de Potosí, se encuentra el imponente Salar de Uyuni, un desierto blanco rico en litio y otros minerales.

Cerca de ese espectacular paisaje natural es posible visitar un cementerio de trenes, un extenso terreno que funcionaba como lugar de descanso de locomotoras que en sus esplendorosos años transportaban oro, plata y estaño, y, ahora, están convertidas en chatarra.

¿Por qué su olvido? La respuesta fue una guerra contra Chile por conseguir acceso al mar.

Bannack

Bannack, fundado en 1862 por sus ricas minas de oro, es un auténtico pueblo fantasma de Estados Unidos y una joya histórica, aunque poco frecuentada por los turistas. Hoy es pueblo polvoriento y abandonado del estado de Montana, pero conserva ese encanto del Viejo Oeste. Su declive, se dice, fue por culpa de su sheriff (autoridad policial) que dirigía una banda de asaltantes.

Los edificios que siguen en pie, como el Hotel Meade, conservan parte de su belleza, pero producen escalofríos a muchos visitantes. De hecho, es posible contratar caminatas guiadas en busca de espantos.

Avión estrellado de Solheimasandur

En la localidad de Vík, en Islandia, hay un avión militar de los Estados Unidos que se estrelló en 1973 en la playa de Solheimasandur. Ahí se quedó, rodeado de arena negra.

El barco SS Ayrfield

A media hora de Sídney, podrás encontrar un barco abandonado que se convirtió en bosque. Durante la Segunda Guerra Mundial, en la Bahía de Homebush, en Australia, fue abandonado tras el cierre del astillero de desguace (cementerio de buques). Al pasar los años, le crecieron árboles de mangle por todos lados.

Parece una escultura suspendida en el agua, muy llamativa para los turistas.

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