La historia detrás de la triste canción ‘Mamá, ¿dónde están los juguetes?’

Mamá, ¿dónde están los juguetes?, mamá, el Niño no los trajo. Mamá, hoy me siento muy triste, mamá, ¿el Niño no me quiere?”, se pregunta una pequeña invadida por la tristeza.

¿Será que no vio tu cartita que pusiste en la noche sobre tus chancletitas? ¿Será que tú hiciste algo malo y el Niñito lo supo? Por eso no los trajo…”, le responde una madre prácticamente igual de afligida.

La trama es evidente y, cuanto menos, cruda.

Es la noche de Navidad. Madre e hija están reunidas esperando la medianoche. El reloj se detiene, pero los regalos no llegan. Una pequeña acongojada se cuestiona por la ausencia de los juguetes que le pidió al Niño Dios.

La madre, empujada por la necesidad de respuesta, maniobra con distintas opciones para dar una explicación y de algún modo culpa a la niña por la ausencia.

La conclusión de quien la escucha es certera: la pobreza impidió que hubiesen regalos materiales.

Lo que no logra descifrar el oyente es el verdadero motivo por el que, en efecto, la niña que canta estaba afectada.

Y que, a pesar de la lógica de la historia, fue ella quien le dio el ‘regalo de Navidad’ a su mamá.

La historia real de un villancico inmortal

La encargada de poner su sentida voz al servicio del conocido villancico compuesto por el venezolano Oswaldo Oropeza (el mismo de ‘Faltan cinco pa’ las doce’), fue Raquel del Coromoto Castaños Amundaray.

Por su testimonio en charlas y en entrevistas, la verdadera niña de la canción tenía cerca de 6 años para el año de la grabación de ‘Mamá, ¿dónde están los juguetes?’.

Debido a la dura historia que contiene la letra de la melodía, la menor no quería cantarla.

Sin embargo, ante la dureza del estribillo y su poco ánimo para grabarlo, el deseo de complacer a su madre la llevó a hacerlo.

Mientras otros niños de su edad soñaban con regalos materiales, como grandes juguetes, ella solo quería un regalo de Navidad: “una varita mágica” con la que pudiera cumplirle todos los sueños a su mamá y “hacerla feliz”.

La canción fue estrenada en diciembre de 1962 y, desde entonces, no ha parado de sonar.

En medio del éxito, un programa de televisión venezolano quiso grabar un video conmemorativo.

Ahí, de nuevo, el peso de la trama golpeó en la sensibilidad de Raquel.

La intención de los productores era recrear todo el aura de precarización que resume la melodía. Pero, por alguna razón, no habían reparado en los zapatos que portaba la protagonista.

Para darle verosimilitud al clip se inclinaron por una más que controversial estrategia: tomaron los tenis de Raquel y los rompieron.

Así lograrían transmitir la ‘idea’ que querían.

Esa misma que había contrariado a su protagonista desde un principio.

El video salió -para bien o para mal-, la canción siguió cosechando triunfos y en la actualidad, cuando Raquel tiene casi 70 años, la siguen reconociendo como la ‘niña’ de los juguetes que nunca llegaron.

¿Qué fue de la vida de Raquel?

Antes de grabar la inolvidable canción decembrina, ‘Raquel Castaños’ ya había cosechado éxitos en un reconocido programa infantil en su país.

Desde entonces desarrolló una carrera artística invaluable en la cual la música y la actuación fueron las ramas predilectas.

Diversos papeles en más de 20 producciones locales y alrededor de 30 discos componen su hoja de vida.

Como resaltó el ‘Proyecto Identidad’ en el libro ‘Venezuela en 1000 rostros’, la varita mágica que pedía de niña se materializó con el orgullo que despertó en su madre.

Ese ha sido su mejor regalo.

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