El fallo que beneficiará a las víctimas de la tragedia de Mocoa.

La versión del exrepresentante Orlando Guerra de la Rosa, quien hizo advertencias claras en 2015 y 2016 sobre el riesgo inminente de una catástrofe en Mocoa, fue efectivamente prueba fundamental en el fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

El Tribunal, en su decisión de apelación, citó directamente sus declaraciones:

“La capital Mocoa tiene un problema gravísimo, puede haber una catástrofe cualquier día de estos, cualquier noche de estas”.

Además, estas advertencias no fueron aisladas: la Sala hizo referencia a sus advertencias combinadas con estudios técnicos que documentaban decenas de avenidas torrenciales, inundaciones y deslizamientos históricos en la región.

El fallo del 27 de junio de 2025, en primera instancia, concluyó que el desastre no fue imprevisible, sino que “era plenamente previsible para las autoridades”, y que no se tomaron las medidas adecuadas pese a esa previsión. En ese contexto, la intervención de Orlando Guerra se consideró una alerta temprana vital.

En resumen, el testimonio de Orlando Guerra fue uno de los pilares que permitió al Tribunal establecer la responsabilidad por omisión del Estado, al demostrar que existía conocimiento previo del riesgo y que, a pesar de ello, no se actuó.