Colombia, Mocoa y los minerales críticos: una oportunidad estratégica

La reciente declaración del presidente Petro abre una conversación necesaria: el rol de Colombia —y de América Latina— como socio estratégico de EE. UU. en la transición energética, superando el modelo histórico de exportación de materias primas y avanzando hacia un desarrollo con valor agregado, visión industrial y sentido social.

Colombia cuenta con minerales críticos esenciales para la energía limpia, como el cobre, el níquel, la plata y el silicio, además de un enorme potencial en metales estratégicos para sistemas eléctricos, baterías e infraestructura renovable. En este contexto, Mocoa se proyecta como uno de los proyectos de cobre más relevantes del país, no solo por su escala, sino por la oportunidad de construir un modelo distinto: más responsable, participativo y anclado en el territorio.

Esta riqueza geológica nos brinda la posibilidad de integrarnos a cadenas de suministro confiables, siempre que avancemos con una visión clara: proteger el medio ambiente, promover justicia social y construir confianza con las comunidades que habitan los territorios donde estos proyectos se desarrollan.

Los minerales críticos no son solo un tema minero. Son una herramienta para impulsar política industrial, seguridad energética y desarrollo territorial, cuando se gestionan con propósito, diálogo y corresponsabilidad.

Colombia tiene los recursos. El verdadero desafío —y la gran oportunidad— es convertir ese potencial geológico, con proyectos como Mocoa, en una ventaja estratégica que genere bienestar, empleo y futuro para las comunidades, alineando política pública, inversión privada y estándares internacionales.